domingo, 2 de diciembre de 2012

Que triste es llegar a viejo

No recuerdo el orden, pero mi abuelo tenía cuatro nombres: Ricardo Tasuko Fernando Héctor y por simple que parezca él me decía que la felicidad consistía en apreciar la abundancia de las cosas más sencillas e inevitables, como sus cuatro nombres.

Sentado alguna vez en una mesa de Black Jack del Cesar Palace de Las Vegas, llegó a su lado una güerita de esas cuya profesión es la más antigua del mun
do, la cual al observar a Don Fernando Ricardo Héctor Tasuko le comentó disimuladamente que por “two hundred dollars”, recibiría la cantidad necesaria de amor para dormir tranquilo.

Mi abuelo le contestó – Two hundred dollars is too much! I’m going to give you: twenty dollars-
La güerita refutó– WTF twenty dollars! Two hundred dollar it’s ok
Mi abuelo insitió- twenty dollars it’s ok for me, take it or leave it.

La güerita se levantó furiosa maldiciendo y soltando una serie de improperios al viejito que seguía sentado en la mesa del lujoso hotel, levantando el dedo anular se retiró a buscar un cliente más accesible que Don Héctor Fernando Ricardo Tasuko.

Una hora más tarde, mi abuelo de nombre Tasuko Héctor Fernando Ricardo, paseaba por los pasillos del gran hotel tomado del brazo de mi abuela, los dos amables chochitos comentaban la suerte que habían tenido, cuando de repente del otro lado del pasillo y sin poder evitarla, se encuentran de frente a la güerita de los two hundred dollars, la cual se detiene y señalando la hermosa figura de mi abuela le dice: 

“That´s what you get for twenty dollars”-.

A mi abuelo Hector Ricardo Tasuko Fernando le dio risa las mil veces que nos contó ésta historia y me repetía a forma de consejo, “la felicidad se encuentra en apreciar la abundancia de las cosas más sencillas e inevitables”, por eso también se reía de su vejez, a la que sarcásticamente le declamaba:

Qué triste es llegar a viejo,
crecen los hijos, se acaba la dicha,
crecen las cejas, se acorta la vista,
crecen los huevos, se achica la picha.
es un constante sufrir; 

El chile se hace pellejo, 
la vieja te hace pendejo,
y todo se te va en dormir,
y aunque tengas buena vieja,
no te le puedes subir
“que triste es llegar a viejo…”

Y Don Tasuko Fernando Héctor Ricardo, al que le decían Tío Callo, volvía a soltar la carcajada…

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